domingo, 15 de junio de 2014



Benito Mussolini nació en Forlì (Italia) el 29 de julio de 1883. Fue hijo de Alessandreo Mussolini y Rosa Maltoni. Estudió docencia. Fue profesor, líder sindical y militante del Partido Socialista. Fue encarcelado varias veces por agitador. 

Cuando en 1914, fue expulsado del Partido Socialista por apoyar el ingreso de Italia en la Primera Guerra Mundial. Se enroló y peleó hasta quedar herido en 1917. En 1919, creó los Fasci di Combattimento para combatir a los comunistas y anarquistas. Fue elegido diputado en 1921.

En octubre de 1922, organizó la "Marcha sobre Roma". Entonces el rey Víctor Manuel III lo nombró Primer Ministro. De inmediato organizó un Estado Fascista (nacionalista, militarista, anticomunista). Su afán imperialista lo llevó a invadir Etiopía (1935), Libia (1938) y Albania (1939).

En 1939, al comenzar la Segunda Guerra Mundial, Italia era aliada de Alemania. Mussolini organizó una fracasada invasión a Grecia. En julio de 1943, ingleses y estadounidenses invadieron Italia. Con el apoyo de Alemania, Mussolini organizó en el norte una "República Social Italiana", pero en 1945 fue capturado por los partisanos (comunistas) cuando intentaba huir a Suiza. El 28 de abril de 1945 Mussolini fue fusilado en Dongo.

martes, 4 de febrero de 2014

Es una aplicación muy sencilla de usar y rápidamente nos ayuda a diseñar una nube de tags personalizada y pronta para imprimir, para usar en una presentación o para compartir en un sitio web o blog. Permite seleccionar el diseño, el tipo de letra, la orientación del texto, los colores y, lo más destacable, la forma de la nube, para lo cual podemos subir una imagen. 

Jerarquiza las palabras según la frecuencia en que aparecen, dándoles así un tamaño en la nube correspondiente con su importancia dentro del texto, además de relacionar y unificar las palabras similares y descartar aquellas más comunes, sin peso. Las imágenes así creadas se pueden luego guardar localmente en formato JPEG o PNG. 

Tagxedo es una utilidad web, gratuita, que se puede utilizar sin necesidad de registrarse. Por el momento, según aclaran en el propio sitio web, se trata de una versión beta con todas sus características disponibles. Más adelante, aclaran que habrá un servicio premium con algunas prestaciones especiales para los que habrá que suscribirse. 

Para poder hacer uso de Tagxedo nada más se requiere tener instalado el plugin Microsoft Silverlight. 

lunes, 3 de febrero de 2014

este es el trabajo que hice en tagxedo, este es un programa donde una persona puede elegir un tema y  hacer una figura con palabras que estén relacionadas con el tema. 

martes, 28 de enero de 2014

Anunciando Polygonian

Texto alternativo
Damas y Caballeros, estoy contento de presentar Polygonian !
¿Qué es Polygonian?
Polygonian pinta un cuadro usando sólo triángulos.
Pero estos no son colocados arbitrariamente triángulos. Los triángulos de diferentes tamaños, orientaciones y colores, fueron elegidos, en extremo cuidado, para que se mantengan las características de la imagen original.
El uso de triángulos para particionar una forma o un avión - o simplemente triangulación en Matemáticas - no es nada nuevo. Una de las técnicas más conocidas de la ciencia y la ingeniería se llama triangulación de Delaunay, inventado en 1934. Triangulación de Delaunay tiene aplicaciones muy extendidas en la modelización científica, diseño de la estructura y el análisis, infografías, etc.
Artísticamente, esta técnica es - me atrevo a decir - similar al puntillismo (una rama del impresionismo). De acuerdo a Wikipedia,
Puntillismo es una técnica de pintura en la que se aplican los puntos pequeños, distintos de color puro en los patrones para formar una imagen.
Yo diría que, si voy a llamar a esta técnica Polygonism (o Triangulism):
Polygonism es una técnica de pintura en la que se aplican distintos triángulos de color puro o degradado de color en los patrones para formar una imagen. Entonces, ¿qué mejor manera de demostrar el efecto de Polygonian aplicándolo a (una variante de) de Claude Monet San Giorgio Maggiore en la oscuridad, que era una obra maestra en la era del impresionismo? Por lo tanto la obra de arte anterior.
Ahora la parte divertida, en realidad se puede hacer sus propias obras de arte Polygonian utilizando sus propias imágenes. Sólo tienes que visitar Polygonian y comenzar a jugar:
En este punto, Polygonian sólo está disponible para aquellos con Google Chrome con Native Client habilitado. Demasiado complicado? No estoy seguro si usted tiene Native Client? No te preocupes, sólo hay que visitar Polygonian y la aplicación le dirá qué hacer. Por favor, darle una oportunidad! Y si te gusta, por favor me ayude a correr la voz. Disfrute! - Hardy Leung (creador de Tagxedo y Polygonian)
PS hay 3 formas de abrir una imagen: (1) "Abrir", pegar Cortar y (2), (3) de arrastrar y soltar

domingo, 19 de enero de 2014

NAPOLEON BONAPARTE

Carlos María Bonaparte, el padre, siempre con agobios económicos por sus inciertos tanteos en la abogacía, sobrellevados gracias a la posesión de algunas tierras, demostró tener pocas aptitudes para la vida práctica. Sus dificultades se agravaron al tomar partido por la causa nacionalista de Córcega frente a su nueva metrópoli, Francia; congregados en torno a un héroe nacional, Paoli, los isleños la defendieron con las armas. A tenor de las derrotas de Paoli y la persecución de su bando, la madre de Napoleón tuvo que arrostrar durante sus primeros alumbramientos las incidencias penosas de las huidas por la abrupta isla; de sus trece hijos, sólo sobrevivieron aquellos ocho. Sojuzgada la revuelta, el gobernador francés, conde de Marbeuf, jugó la carta de atraerse a las familias patricias de la isla. Carlos Bonaparte, que religaba sus ínfulas de pertenencia a la pequeña nobleza con unos antepasados en Toscana, aprovechó la oportunidad, viajó con una recomendación de Marbeuf hacia la metrópoli para acreditarlas y logró que sus dos hijos mayores entraran en calidad de becarios en el Colegio de Autun.Napoleón nació el 15 de agosto de 1769 en Ajaccio, capital de la actual Córcega, en una familia numerosa de ocho hermanos, la familia Bonaparte o, con su apellido italianizado, Buonaparte. Cinco de ellos eran varones: José, Napoleón, Lucien, Luis y Jerónimo. Las niñas eran Elisa, Paulina y Carolina. Al amparo de la grandeza de Napolione -así lo llamaban en su idioma vernáculo-, todos iban a acumular honores, riqueza, fama y a permitirse asimismo mil locuras. La madre, María Leticia Ramolino, era una mujer de notable personalidad, a la que Stendhal eligió por su carácter firme y ardiente.
Los méritos escolares de Napoleón en matemáticas, a las que fue muy aficionado y que llegaron a constituir una especie de segunda naturaleza para él -de gran utilidad para su futura especialidad castrense, la artillería-, facilitaron su ingreso en la Escuela Militar de Brienne. De allí salió a los diecisiete años con el nombramiento de subteniente y un destino de guarnición en la ciudad de Valence.
Juventud revolucionaria
A poco sobrevino el fallecimiento del padre y, por este motivo, el traslado a Córcega y la baja temporal en el servicio activo. Su agitada etapa juvenil discurrió entre idas y venidas a Francia, nuevos acantonamientos con la tropa, esta vez en Auxonne, la vorágine de la Revolución, cuyas explosiones violentas conoció durante una estancia en París, y los conflictos independentistas de Córcega. En el agitado enfrentamiento de las banderías insulares, Napoleón se creó enemigos irreconciliables, entre ellos el mismo Paoli, al romper éste con la Convención republicana y decantarse el joven oficial por las facciones afrancesadas. La desconfianza hacia los paolistas en la familia Bonaparte se fue trocando en furiosa animadversión. Napoleón se alzó mediante intrigas con la jefatura de la milicia y quiso ametrallar a sus adversarios en las calles de Ajaccio. Pero fracasó y tuvo que huir con los suyos, para escapar al incendio de su casa y a una muerte casi segura a manos de sus enfurecidos compatriotas.

Un joven Napoleón Bonaparte
Instalado con su familia en Marsella, malvivió entre grandes penurias económicas que a veces les situaron al borde de la miseria; el horizonte de las disponibilidades familiares solía terminar en las casas de empeños, pero los Bonaparte no carecían de coraje ni recursos. María Leticia, la madre, se convirtió en amante de un comerciante acomodado Clary, el hermano José se casó con una hija de éste, Marie Julie, si bien el noviazgo de Napoleón con otra hija, Désirée, no prosperó. Con todo, las estrecheces sólo empezaron a remitir cuando un hermano de Robespierre, Agustín, le deparó su protección. Consiguió reincorporarse a filas con el grado de capitán y adquirió un amplio renombre con ocasión del asedio de Tolón, en 1793, al sofocar una sublevación contrarrevolucionaria apoyada por los ingleses; el plan de asalto propuesto a unos inexperimentados generales fue suyo, la ejecución también y el éxito infalible.
En reconocimiento a sus méritos fue ascendido a general de brigada, se le destinó a la comandancia general de artillería en el ejército de Italia y viajó en misión especial a Génova. Esos contactos con los Robespierre estuvieron a punto de serle fatales al caer el Terror jacobino, el 9 Termidor, y verse encarcelado por un tiempo en la fortaleza de Antibes, mientras se dilucidaba su sospechosa filiación. Liberado por mediación de otro corso, el comisario de la Convención Salicetti, el joven Napoleón, con veinticuatro años y sin oficio ni beneficio, volvió a empezar en París, como si partiera de cero.
Encontró un hueco en la sección topográfica del Departamento de Operaciones. Además de las tareas propiamente técnicas, entre mapas, informes y secretos militares, esta oficina posibilitaba el acceso a las altas autoridades civiles que la supervisaban. Y a través de éstas, a los salones donde las maquinaciones políticas y las especulaciones financieras, en el turbio esplendor que había sucedido al implacable moralismo de Robespierre, se entremezclaban con las lides amorosas y la nostalgia por los usos del Antiguo Régimen.
Allí encontró a la refinada Josefina Tascher de la Pagerie, de reputación tan brillante como equívoca, quien colmó también su vacío sentimental. Era una dama criolla oriunda de la Martinica, que tenía dos hijos, Hortensia y Eugenio, y cuyo primer marido, el vizconde y general de Beauharnais, había sido guillotinado por los jacobinos. Mucho más tarde Napoleón, que declaraba no haber sentido un afecto profundo por nada ni por nadie, confesaría haber amado apasionadamente en su juventud a Josefina, que le llevaba unos cinco años. Entre sus amantes se contaba Barras, el hombre fuerte del Directorio surgido con la nueva Constitución republicana de 1795, quien por entonces andaba a la búsqueda de una espada, según su expresión literal, a la que manejar convenientemente para el repliegue conservador de la república y hurtarlo a las continuas tentativas de golpe de estado de realistas, jacobinos y radicales igualitarios. La elección de Napoleón fue precipitada por una de las temibles insurrecciones de las masas populares de París, al finalizar 1795, a la que se sumaron los monárquicos con sus propios fines desestabilizadores. Encargado de reprimirla, Napoleón realizó una operación de cerco y aniquilamiento a cañonazos que dejó la capital anegada en sangre. La Convención se había salvado.
Asegurada la tranquilidad interior por el momento, Barras le encomendó en 1796 dirigir la guerra en uno de los frentes republicanos más desasistidos el de Italia, contra los austríacos y piamonteses. Unos días antes de su partida se casó con Josefina en ceremonia civil, pero en su ausencia no pudo evitar que ella volviera a entregarse a Barras y a otros miembros del círculo gubernamental. Celoso y atormentado, terminó por reclamarla imperiosamente a su lado, en el mismo escenario de batalla.
Militar exitoso
Aquel general de veintisiete años transformó unos cuerpos de hombres desarrapados hambrientos y desmoralizados en una formidable máquina bélica que trituró el Piamonte en menos de dos semanas y repelió a los austríacos más allá de los Alpes, de victoria en victoria. Sus campañas de Italia pasarían a ser materia obligada de estudio en las academias militares durante innúmeras promociones. Tanto o más significativas que sus victorias aplastantes en Lodi, en 1796, en Arcole y Rívoli, en 1797, fue su reorganización política de la península italiana, que llevó a cabo refundiendo las divisiones seculares y los viejos estados en repúblicas de nuevo cuño dependientes de Francia. El rayo de la guerra se revelaba simultáneamente como el genio de la paz. Lo más inquietante era el carácter autónomo de su gestión: hacía y deshacía conforme a sus propios criterios y no según las orientaciones de París. El Directorio comenzó a irritarse. Cuando Austria se vio forzada a pedir la paz en 1797, ya no era posible un control estricto sobre un caudillo alzado a la categoría de héroe legendario.

Napoleón en la campaña de Egipto (Antoine Jean Gros)
Napoleón mostraba una amenazadora propensión a ser la espada que ejecuta, el gobierno que administra y la cabeza que planifica y dirige, tres personas en una misma naturaleza de inigualada eficacia. Por ello, el Directorio columbró la posibilidad de alejar esa amenaza aceptando su plan de cortar las rutas vitales del poderío británico -las del Mediterráneo y la India- con una expedición a Egipto. Así, el 19 de mayo de 1798 embarcaba rumbo a Alejandría, y dos meses después, en la batalla de las pirámides, dispersaba a la casta de guerreros mercenarios que explotaban el país en nombre de Turquía, los mamelucos, para internarse luego en el desierto sirio. Pero todas sus posibilidades de éxito se vieron colapsadas por la destrucción de la escuadra francesa en Abukir por Nelson, el émulo inglés de Napoleón en los escenarios navales.
El revés lo dejó aislado y consumiéndose de impaciencia ante las fragmentarias noticias que recibía de Europa. Allí la segunda coalición de las potencias monárquicas había recobrado las conquistas de Italia y la política interior francesa hervía de conjuras y candidatos a asaltar un Estado en el que la única fuerza estabilizadora que restaba era el ejército. Por fin se decidió a regresar a Francia en el primer barco que pudo sustraerse al bloqueo de Nelson, recaló de paso en su isla natal y nadie se atrevió a juzgarle por deserción y abandono de sus tropas, mientras subía otra vez de Córcega a París, ahora como héroe indiscutido.
Primer Cónsul
En pocas semanas organizó el golpe de estado del 18 Brumario (según la nueva nomenclatura republicana del calendario: el 9 de noviembre) con la colaboración de su hermano Luciano, el cual le ayudó a disolver la Asamblea Legislativa del Consejo de los Quinientos en la que figuraba como presidente. Era el año de 1799. El golpe barrió al Directorio, a su antiguo protector Barras, a las cámaras a los últimos clubes revolucionarios, a todos los poderes existentes e instauró el Consulado: un gobierno provisional compartido en teoría por tres titulares, pero en realidad cobertura de su dictadura absoluta, sancionada por la nueva Constitución napoleónica del año 1800.

Napoleón, Primer Cónsul (Óleo de Antoine Jean Gros)
Aprobada bajo la consigna de «la Revolución ha terminado», la nueva Constitución restablecía el sufragio universal que había recortado la oligarquía termidoriana, sucesora de Robespierre. En la práctica, calculados mecanismos institucionales cegaban los cauces efectivos de participación real a los electores, a cambio de darles la libertad de que le ratificasen en entusiásticos plebiscitos. El que validó su ascensión a primer cónsul al cesar la provisionalidad, arrojó menos de dos mil votos negativos entre varios millones de papeletas. Pero Napoleón no se contentó con alargar luego esta dignidad a una duración de diez años, sino que en 1802 la convirtió en vitalicia. Era poco todavía para el gran advenedizo que embriagaba a Francia de triunfos después de haber destruido militarmente a la segunda coalición en Marengo, y emprendía una deslumbrante reconstrucción interna.
Napoleón, Emperador
La heterogénea oposición a su gobierno fue desmantelada mediante drásticas represiones a derecha e izquierda, a raíz de fallidos atentados contra su persona; el ejemplo más amedrentador fue el secuestro y ejecución de un príncipe emparentado con los Borbones depuestos, el duque de Enghien, el 20 de marzo de 1804. El corolario de este proceso fue el ofrecimiento que le hizo el Senado al día siguiente de la corona imperial. La ceremonia de coronación se llevó a cabo el 2 de diciembre en Notre Dame, con la asistencia del papa Pío VII, aunque Napoleón se ciñó la corona a sí mismo y después la impuso a Josefina; el pontífice se limitó a pedir que celebrasen un matrimonio religioso, en un sencillo acto que se ocultó celosamente al público. Una nueva Constitución el mismo año afirmó aún más su autoridad omnímoda.

Napoleón coronado emperador (Cuadro de J. A. D. Ingres)
La historia del Imperio es una recapitulación de sus victorias sobre las monarquías europeas, aliadas en repetidas coaliciones contra Francia y promovidas en último término por la diplomacia y el oro ingleses. En la batalla de Austerlitz, de 1805, abatió la tercera coalición; en la de Jena, de 1806, anonadó al poderoso reino prusiano y pudo reorganizar todo el mapa de Alemania en la Confederación del Rin, mientras que los rusos eran contenidos en Friendland, en 1807. Al reincidir Austria en la quinta coalición, volvió a destrozarla en Wagram en 1809.
Nada podía resistirse a su instrumento de choque, laGrande Armée (el 'Gran Ejército'), y a su mando operativo, que, en sus propias palabras, equivalía a otro ejército invencible. Cientos de miles de cadáveres de todos los bandos pavimentaron estas glorias guerreras. Cientos de miles de soldados supervivientes y sus bien adiestrados funcionarios, esparcieron por Europa los principios de la Revolución francesa. En todas partes los derechos feudales eran abolidos junto con los mil particularismos económicos, aduaneros y corporativos; se creaba un mercado único interior, se implantaba la igualdad jurídica y política según el modelo del Código Civil francés, al que dio nombre -el Código Napoleón, matriz de los derechos occidentales, excepción hecha de los anglosajones-; se secularizaban los bienes eclesiásticos; se establecía una administración centralizada y uniforme y la libertad de cultos y de religión, o la libertad de no tener ninguna. Con estas y otras medidas se reemplazaban las desigualdades feudales -basadas en el privilegio y el nacimiento- por las desigualdades burguesas -fundadas en el dinero y la situación en el orden productivo-.
La obra napoleónica, que liberó fundamentalmente la fuerza de trabajo, es el sello de la victoria de la burguesía y puede resumirse en una de sus frases: «Si hubiera dispuesto de tiempo, muy pronto hubiese formado un solo pueblo, y cada uno, al viajar por todas partes, siempre se habría hallado en su patria común». Esta temprana visión unitarista de Europa, quizá la clave de la fascinación que ha ejercido su figura sobre tan diversas corrientes historiográficas y culturales, ignoraba las peculiaridades nacionales en una uniformidad supeditada por lo demás a la égida imperialista de Francia. Así, una serie de principados y reinos férreamente sujetos, mero glacis defensivo en las fronteras, fueron adjudicados a sus hermanos y generales. El excluido fue Luciano Bonaparte, a resultas de una prolongada ruptura fraternal.
A las numerosas infidelidades conyugales de Josefina durante sus campañas, por lo menos hasta los días de la ascensión al trono, apenas había correspondido Napoleón con algunas aventuras fugaces. Éstas se trocaron en una relación de corte muy distinto al encontrar en 1806 a la condesa polaca María Walewska, en una guerra contra los rusos; intermitente, pero largamente mantenido el amor con la condesa, satisfizo una de las ambiciones napoleónicas, tener un hijo, León. Esta ansia de paternidad y de rematar su obra con una legitimidad dinástica se asoció a sus cálculos políticos para empujarle a divorciarse de Josefina y solicitar a una archiduquesa austriaca, María Luisa, emparentada con uno de los linajes más antiguos del continente.

Napoleón con sus hijos
Sin otro especial relieve que su estirpe, esta princesa cumplió lo que se esperaba del enlace, al dar a luz en 1811 a Napoleón II -de corta y desvaída existencia, pues murió en 1832-, proclamado por su padre en sus dos sucesivas abdicaciones, pero que nunca llegó a reinar. Con el tiempo, María Luisa proporcionó al emperador una secreta amargura al no compartir su caída, ya que regresó al lado de sus progenitores, los Habsburgo, con su hijo, y en la corte vienesa se hizo amante de un general austriaco, Neipperg, con quien contrajo matrimonio en segundas nupcias a la muerte de Napoleón.
El ocaso
El año de su matrimonio con María Luisa, 1810, pareció señalar el cenit napoleónico. Los únicos Estados que todavía quedaban a resguardo eran Rusia y Gran Bretaña, cuya hegemonía marítima había sentado de una vez por todas Nelson en Trafalgar, arruinando los proyectos mejor concebidos del emperador. Contra esta última había ensayado el bloqueo continental, cerrando los puertos y rutas europeos a las manufacturas británicas. Era una guerra comercial perdida de antemano, donde todas las trincheras se mostraban inútiles ante el activísimo contrabando y el hecho de que la industria europea aún estuviese en mantillas respecto de la británica y fuera incapaz de surtir la demanda. Colapsada la circulación comercial, Napoleón se perfiló ante Europa como el gran estorbo económico, sobre todo cuando las mutuas represalias se extendieron a los países neutrales.
El bloqueo continental también condujo en 1808 a invadir Portugal, el satélite británico, y su llave de paso, España. Los Borbones españoles fueron desalojados del trono en beneficio de su hermano José, y la dinastía portuguesa huyó a Brasil. Ambos pueblos se levantaron en armas y comenzaron una doble guerra de Independencia que los dejaría destrozados para muchas décadas, pero fijaron y diezmaron a una parte de la Grande Armée en una agotadora lucha de guerrillas que se extendió hasta 1814, doblada en las batallas a campo abierto por un moderno ejército enviado por Gran Bretaña.
La otra parte del ejército, en la que había enrolado a contingentes de las diversas nacionalidades vencidas, fue tragada por las inmensidades rusas. En la campaña de 1812 contra el zar Alejandro I, Napoleón llegó hasta Moscú, pero en la obligada retirada perecieron casi medio millón de hombres entre el frío y el hielo del invierno ruso, el hambre y el continuo hostigamiento del enemigo. Toda Europa se levantó entonces contra el dominio napoleónico, y el sentimiento nacional de los pueblos se rebeló dando soporte al desquite de las monarquías; hasta en Francia, fatigada de la interminable tensión bélica y de una creciente opresión, la burguesía resolvió desembarazarse de su amo.
La batalla resolutoria de esta nueva coalición, la sexta, se libró en Leipzig en 1813, la «batalla de las Naciones», una de las grandes y raras derrotas de Napoleón. Fue el prólogo de la invasión de Francia, la entrada de los aliados en París y la abdicación del emperador en Fontainebleau, en abril de 1814, forzada por sus mismos generales. Las potencias vencedoras le concedieron la soberanía plena sobre la minúscula isla italiana de Elba y restablecieron en su lugar a los Borbones, arrojados por la Revolución, en la figura de Luis XVIII.
Su estancia en Elba, suavizada por los cuidados familiares de su madre y la visita de María Walewska, fue comparable a la de un león enjaulado. Tenía cuarenta y cinco años y todavía se sentía capaz de hacer frente a Europa. Los errores de los Borbones, que a pesar del largo exilio no se resignaban a pactar con la burguesía, y el descontento del pueblo le dieron ocasión para actuar. Desembarcó en Francia con sólo un millar de hombres y, sin disparar un solo tiro, en un nuevo baño triunfal de multitudes, volvió a hacerse con el poder en París.
Pero fue completamente derrotado en junio de 1815 por los vigilantes Estados europeos -que no habían depuesto las armas, atentos a una posible revigorización francesa- en Waterloo y puesto nuevamente en la disyuntiva de abdicar. Así concluyó su segundo período imperial, que por su corta duración se ha llamado de los Cien Días (de marzo a junio de 1815). Se entregó a los ingleses, que le deportaron a un perdido islote africano, Santa Elena, donde sucumbió lentamente a las iniquidades de un tétrico carcelero, Hudson Lowe. Antes de morir, el 5 de mayo de 1821, escribió unas memorias, el Memorial de Santa Elena, en las que se describió a sí mismo tal como deseaba que le viese la posteridad. Ésta aún no se ha puesto de acuerdo sobre su personalidad mezcla singular del bronco espadón cuartelero, el estadista, el visionario, el aventurero y el héroe de la antigüedad obsesionado por la gloria

lunes, 13 de enero de 2014

Crisis Del Antiguo Régimen En España

LA CRISIS DEL ANTIGUIO RÉGIMEN (1808-1833)
Los inicios de la época contemporánea coinciden en España con el Reinado de Carlos IV.
En 1788 muere Carlos III, y hereda la Corona su hijo, el nuevo rey inicia una política parecida a la de su padre, sin embargo su reinado está determinado por el estallido de la Revolución Francesa y sus consecuencias. Las ideas ilustradas aplicadas por los ministros borbónicos mediante una serie de ambiciosos proyectos se revelaron incompatibles con el mantenimiento de los privilegios de la nobleza y el clero. Además, los sucesos franceses hicieron que se iniciara un giro reaccionario en la política interna. La indecisión oficial y el desconcierto se reflejaron en sucesivos cambios de gobierno, que van a gravitar entre el aislamiento, con Floridablanca, la neutralidad con Aranda, o la guerra abierta con Godoy. Va a ser este último uno de los personajes que marcarán los acontecimientos que inician este capítulo de la historia de España. Tras el fracaso en el intento de salvar la vida a Luis XVI, Godoy se suma a la coalición europea contra la Convención Francesa. Las derrotas (ocupación Francesa de plazas en los Pirineos Españoles o en América), le obliga a firmar la Paz de Basilea, otorgándose a Godoy el título de Príncipe de la Paz. A partir de este momento se llevará a cabo un acercamiento con el país vecino que culminará con el Tratado de Fontainebleau, por el cual se permite el paso de las tropas francesas para que invadan Portugal, país que no cumplía el bloqueo a Inglaterra impuesto por Napoleón. Efectivamente las tropas francesas ocuparán Lisboa en poco tiempo, pero el ejército francés había ido ocupando plazas en España, llegando a entrar en Madrid bajo las órdenes de Murat.
Esta situación se ve agravada por la grave crisis económica, social y política que se vive en el interior. La crisis agraria (malas cosechas y subida del precio del pan) acentuó los conflictos sociales y la crisis demográfica.

domingo, 5 de enero de 2014

¿La comida chatarra provoca pérdida de memoria?Es difícil negar que para millones de personas en todo el mundo la comida chatarra es una verdadera tentación. En muchos países se posicionó, directamente, como un rasgo cultural. Sin embargo, por sus efectos nocivos una vez más vuelve a estar en la mira de la ciencia, ya que la comida chatarra podría provocar problemas de memoria, según una nueva investigación científica. Conozcamos los detalles.

Deterioro cognitivo

Pocos podrán negar que la comida chatarra tiene un muy buen sabor, sobre todo con aderezos; tampoco se puede negar que nos saca de apuros durante nuestras largas jornadas laborales, y suele ser económica en comparación con otros platos más elaborados.
Aun con todos estos supuestos beneficios, nuevos estudios confirman que el consumo de comida chatarra o basura está relacionado con la pérdida de la memoria. El más que probable vínculo entre la comida basura y la pérdida de la memoria fue descubierto por investigadores de laUniversidad de Nueva Gales del Sur.
Los científicos llevaron a cabo un estudio comparativo luego de alimentar a algunas ratas con una dieta alta en azúcar y grasa, y a otras con alimentos saludables. Margaret Morris, la directora del estudio, declaró que las ratas a las que se alimentó con una dieta pobre, evidenciaron un deterioro de la memoria en sólo seis días. Además, Morris destacó que este deterioro cognitivo se produjo con una rapidez sorprendente. 

Inflamación del hipocampo y pérdida de memoria

CATHY KEIFER/ISTOCK/THINKSTOCK
El equipo de científicos se percató de este retroceso cuando vio los resultados de una tarea de memoria espacial a la que se sometió a los roedores. Pero la causa última de esta memoria mermada, estaría en la inflamación en la región del hipocampo del cerebro, zona relacionada con la formación de la memoria y la conservación de la misma.
Si bien hay estudios pendientes en este sentido, los científicos creen que esta inflamación está directamente relacionada con los efectos de la dieta basura y su consiguiente pérdida de memoria.
La profesora Morris remarcó que los problemas de memoria se hicieron evidentes mucho antes de que los animales mostrasen algún síntoma físico, y quiso dejar claro que los roedores no eran obesos seis días después de haber ingerido la dieta “basura”. Por ello, los cambios cognitivos y de memoria se produjeron antes de cualquier variación del peso.

¿Lo mismo puede suceder con los seres humanos?

MATTHEWENNISPHOTOGRAPHY/ISTOCK/THINKSTOCK
Si bien, los científicos creen que es complejo extrapolar el porcentaje exacto de coincidencia de estos resultados a los humanos, quisieron destacar que existe un antecedente en el que se analizaron los datos de voluntarios humanos luego de ser alimentados con comida chatarra durante sólo cinco días. Los resultados mostraron una evidente pérdida de la función ejecutiva de dichos colaboradores.
En relación a estas conclusiones, la nutricionista Manny Noakes, declaró que dichos resultados podrían tener importantes implicaciones en el control alimentario de las personas a medida que envejecen. “Una dieta y un estilo de vida basados en el consumo de alimentos que se consideran óptimos en las personas que van avanzando en edad, pueden demostrar mejoras reales en la memoria".